martes, 30 de abril de 2013
uuuuuuuuu
Después de lo acontecido esta noche, mi mente comienza a pensar en la próxima temporada -ganemos o no la Copa del Rey-. Pero no nos adelantemos. Antes nos espera un verano cargado de traspasos, cesiones y complejas negociaciones. Esto es lo que me preocupa. Las idas y venidas de entrenadores y jugadores, especialmente la de José Mourinho. Odiado por una gran mayoría, el portugués, se encuentra en el punto de mira -de medios de comunicación y aficionados al fútbol- desde su llegada al club blanco. El odio hacia José Mourinho ha ido incrementando temporada tras temporada. Unos lo tachan de chulo, de prepotente y de mala persona -en mi opinión- por no tener pelos en la lengua a la hora de decir lo que piensa. Tampoco se muerde la lengua a la hora de defender al club o de criticar a árbitros. Por ésto y por su buena labor como entrenador, Mourinho, se ha convertido en un icono para mí y para la gran mayoría del madridismo. Pese a quién le pese es un ídolo y deseamos que se quede, al menos una temporada más.
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